y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres. Juan 8:31
El cuarto mandamiento ha sido olvidado por la mayoría del mundo, aunque, irónicamente, es el único en el que Dios usa expresamente la palabra «acuérdate». Esto resulta especialmente trágico si se consideran las muchas bendiciones que acompañan la observancia del sábado del séptimo día, un día que Jesús dijo que fue hecho para toda la humanidad.
Aquí tiene cinco razones por las que recordar el sábado sigue siendo importante hoy…
1. Creación. El sábado es un recordatorio semanal de que Dios creó nuestro mundo. Más aún, Él guardó el sábado al cesar de crear, dándonos un ejemplo que nos ayudaría a mantener nuestra conexión con Él. «Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo… Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho» (Génesis 2:2, 3).
2. Redención. El sábado también se identifica como una señal de la obra redentora de Dios, por medio de Jesucristo, en la vida de su pueblo. «Pero en cierto lugar dijo así del séptimo día: Y reposó Dios de todas sus obras en el séptimo día… Por tanto, queda un reposo para el pueblo de Dios. Porque el que ha entrado en su reposo, también ha reposado de sus obras, como Dios de las suyas» (Hebreos 4:4, 9, 10).
3. Lealtad. Guardar santo el sábado proporciona evidencia de nuestra lealtad a Dios. El apóstol Pablo escribió: «¿No sabéis que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis, sea del pecado para muerte, o sea de la obediencia para justicia?» (Romanos 6:16). Guardar el sábado demuestra nuestra aceptación de la autoridad de Dios en nuestra vida.
4. Sello de autoridad. El mandamiento del sábado contiene el sello de Dios y es una señal de su autoridad sobre nuestro mundo. Funciona como un sello en cuanto presenta su título, Creador, y el alcance de su dominio, «los cielos y la tierra» (véase Éxodo 20:8–11).
5. Eterno. A lo largo de la eternidad, el sábado será un testimonio constante del poder creador y recreador de Dios. «Y de mes en mes, y de día de reposo en día de reposo, vendrán todos a adorar delante de mí, dijo Jehová» (Isaías 66:23). ¡Guardarlo hoy es como tener un anticipo de la eternidad venidera!