y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres. Juan 8:31
Muchos cristianos asumen que, debido a que Jesús resucitó el primer día de la semana, el domingo pasó a convertirse en el nuevo día de adoración. A primera vista, esta conclusión parece natural. Sin embargo, al examinar los relatos bíblicos con cuidado, surge una pregunta clave: ¿los evangelios realmente establecen ese cambio?
Los evangelios indican que las mujeres llegaron al sepulcro el primer día de la semana y encontraron la tumba vacía.
“Pasado el día de reposo, al amanecer del primer día de la semana, vinieron María Magdalena y la otra María, a ver el sepulcro.”
— Mateo 28:1 (RV60)
“Muy de mañana, el primer día de la semana, vinieron al sepulcro, ya salido el sol.”
— Marcos 16:2 (RV60)
Después de la resurrección, tampoco se encuentra un mandamiento que transfiera ese reposo al primer día de la semana.
El libro de los Hechos muestra que los apóstoles continuaban reuniéndose en sábado:
“Y Pablo, como acostumbraba, fue a ellos, y por tres días de reposo discutió con ellos.”
— Hechos 17:2 (RV60)
“Y discutía en la sinagoga todos los días de reposo, y persuadía a judíos y a griegos.”
— Hechos 18:4 (RV60)
“Y saliendo ellos de la sinagoga de los judíos, los gentiles les rogaron que el siguiente día de reposo les hablasen de estas cosas.”
— Hechos 13:42 (RV60)
Estos textos reflejan continuidad en la práctica del séptimo día como día de reunión religiosa.
El hecho de que la tumba fuera encontrada vacía el domingo ha llevado a muchas interpretaciones posteriores a asociar ese día con la resurrección de Cristo. Sin embargo, el registro bíblico no presenta una instrucción que conecte ese acontecimiento con un cambio en el día de adoración.
La diferencia es importante: el relato describe el momento del descubrimiento del hecho, pero no establece un mandamiento relacionado con la observancia del día.
Si el domingo hubiera sido establecido como nuevo día de adoración a partir de la resurrección, cabría esperar una enseñanza directa de Jesús o de los apóstoles que lo confirme. Sin embargo, el Nuevo Testamento no presenta tal instrucción.
“El séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna…”
— Éxodo 20:10 (RV60)
Por lo tanto, la cuestión no depende únicamente del evento de la resurrección, sino de si este fue acompañado por un cambio normativo en el día de reposo. Según el testimonio bíblico, esa conexión no aparece de manera explícita.