y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres. Juan 8:31
2175 El domingo se distingue expresamente del sábado, al que sigue cronológicamente cada semana; para los cristianos, su observancia ceremonial reemplaza la del sábado. En la Pascua de Cristo, el domingo cumple la verdad espiritual del sábado judío y anuncia el descanso eterno del hombre en Dios. Porque el culto bajo la Ley preparaba el misterio de Cristo, y lo que allí se hacía prefiguraba algunos aspectos de Cristo: (1)
Aquellos que vivían según el antiguo orden de las cosas han llegado a una nueva esperanza, no guardando ya el sábado, sino el Día del Señor, en el cual nuestra vida es bendecida por Él y por su muerte. (2)
2176 La celebración del domingo observa el mandamiento moral inscrito por naturaleza en el corazón humano de rendir a Dios un culto exterior, visible, público y regular “como señal de su beneficencia universal hacia todos”. (3) El culto dominical cumple el mandamiento moral de la Antigua Alianza, retomando su ritmo y espíritu en la celebración semanal del Creador y Redentor de su pueblo.
Notas:
(1) Cf. 1 Corintios 10:11.
(2)Ignatius of Antioch, A los Magnesios 9, 1: SCh 10, 88.
(3)Thomas Aquinas, Suma Teológica II-II 122, 4.
Traducción al inglés del Catecismo de la Iglesia Católica para los Estados Unidos de América © 1997, Conferencia Católica de los Estados Unidos, Inc.