y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres. Juan 8:31
Es cierto que cuando Dios instituyó por primera vez el sábado en el Edén, no hizo mención alguna de ir a la iglesia en ese día; simplemente lo apartó para un propósito santo, el cual ampliaría más adelante. (Véase Génesis 2:1–3.) Y en Éxodo, ciertamente nos dio más detalles acerca de las especificaciones de ese día santo en los Diez Mandamientos. Aun así, los Diez Mandamientos no dan ninguna instrucción de que debamos reunirnos para adorar en ese día. Solo dan pautas sobre lo que significa santificarlo. (Véase Éxodo 20:8–11.)
Pero a medida que avanzamos en las Escrituras, encontramos un versículo esclarecedor en Levítico: “Seis días se trabajará, mas el séptimo día será de reposo, santa convocación; ningún trabajo haréis; día de reposo es de Jehová en dondequiera que habitéis” (Levítico 23:3, RV60). La palabra “convocación” proviene de la palabra hebrea miqrá’, que significa reunión pública, asamblea o congregación. Aquí Dios añadió un detalle acerca del sábado: también debe ser un tiempo para santas asambleas (es decir, servicios de adoración).
Además, en Isaías leemos: “Y de mes en mes, y de día de reposo en día de reposo, vendrán todos a adorar delante de mí, dijo Jehová” (Isaías 66:23, RV60). Esto está hablando de la adoración en la eternidad, pero Dios menciona específicamente el sábado y el reunirse para adorar en este pasaje.
Sin embargo, la razón principal por la que asociamos el sábado con reunirse para adorar es el ejemplo de Jesús. Aquí hay algunos textos que destacan esto:
“Y entraron en Capernaum; y los días de reposo, entrando en la sinagoga, enseñaba” (Marcos 1:21, RV60).
“Llegado el día de reposo, comenzó a enseñar en la sinagoga; y muchos, oyéndole, se admiraban, y decían: ¿De dónde tiene éste estas cosas? ¿Y qué sabiduría es esta que le es dada, y estos milagros que por sus manos son hechos?” (Marcos 6:2, RV60).
“Vino a Nazaret, donde se había criado; y en el día de reposo entró en la sinagoga, conforme a su costumbre, y se levantó a leer” (Lucas 4:16, RV60).
“Aconteció también en otro día de reposo, que él entró en la sinagoga y enseñaba; y estaba allí un hombre que tenía seca la mano derecha” (Lucas 6:6, RV60).
Una y otra vez vemos a Jesús en la sinagoga en el día de reposo. Incluso se nos dice que era su costumbre estar allí en ese día. Los discípulos también siguieron el ejemplo de Jesús, como podemos ver claramente en el libro de Hechos:
“Habiendo pasado de Perge, llegaron a Antioquía de Pisidia; y entraron en la sinagoga un día de reposo y se sentaron” (Hechos 13:14, RV60).
“Y saliendo ellos de la sinagoga de los judíos, los gentiles les rogaron que el siguiente día de reposo les hablasen de estas cosas” (Hechos 13:42, RV60).
“Y discutía en la sinagoga todos los días de reposo, y persuadía a judíos y a griegos” (Hechos 18:4, RV60).
Estos textos se están refiriendo a servicios de adoración, donde las personas se reunían en el día de reposo.
¿Adoraban Jesús y sus discípulos en la sinagoga cada sábado solamente porque eran judíos? ¿Era simplemente una costumbre cultural? Dios creó el sábado del séptimo día y lo apartó para descanso y adoración cuando solo había dos seres humanos en el planeta, mucho antes de Abraham, el padre de los judíos. Además, Jesús dijo: “El día de reposo fue hecho por causa del hombre” (Marcos 2:27, RV60). La palabra “hombre” proviene de la palabra griega anthropos. Esta palabra es de donde obtenemos el término “antropología” y significa “ser humano”. ¡Jesús y sus discípulos adoraban cada sábado no porque fueran judíos, sino porque eran seres humanos!
Ahora consideremos este asunto desde un punto de vista de sentido común. Dios dijo que debemos santificar el sábado. Eso significa no trabajar, es decir, cesar de las labores seculares, según Éxodo 20:8–11. ¡Eso nos deja un día libre! ¿Qué mejor manera de pasar el sábado que reuniéndose con creyentes de la misma fe y adorando al Dios que lo creó?
La adoración en sí misma es un acto de amor. ¡Qué privilegio adorar a nuestro Señor, en su día santo, rodeados de su pueblo; eso es una triple bendición para nosotros! Además, ninguna persona es una isla; obtenemos fortaleza unos de otros. Por eso Dios nos dijo lo siguiente en Hebreos 10:24–25: “Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca” (RV60).
Si usted está buscando un versículo que diga específicamente: “Vaya a la iglesia en sábado”, no lo encontrará. Sin embargo, Dios nos ha dado el ejemplo de su Hijo, versículos adicionales y el sentido común para ayudarnos a responder esta pregunta con confianza.
PERSIA Y MESOPOTAMIA
Las colinas de Persia y los valles del Tigris y Éufrates resonaban con sus cantos de alabanza. Ellos cosechaban sus frutos y pagan sus diezmos. Ellos se iban a sus iglesias el día sábado para adorar a Dios.
(Realencyclopaedie fur Protestatische and Kirche, art. Nestorianer; también Yule, The Book of Ser Marco Polo, Tom.2, pág.409)